La experiencia wisqui térror
El Principio:
Son como las once y veinte o doce menos cuarto, es otoño y es de noche, camino sola por la vereda de Gaona al milochoscientos, recién salgo de lo de un amigo, nos despedimos hace unos segundos y cuando quize acordar me vi en la calle desolada sin saber bien si sentir miedo. De pronto un signo de tranquilidad contextual, un peugot bordó 205 con una familia estaciona a pocos metros de mi lado. Miré rápido, lo que parecía ser una familia en realidad son cuatro viejitos con pinta de llegar de alguna reunión familiar. Estoy cambiando de vereda casi llego a la esquina y escucho como que me llaman… me doy vuelta, sí, una de las viejitas que está sentada atrás me llama con la puerta abierta…y la de adelante me mira con cara contenta, dudo unos segundos mientras hago que no escucho, pienso que por ahí necesitan algo y me da vergüenza no ir, me acerco un poco expectante y con aires de apuro, el viejito de adelante tiene cara de bienintencionado, pero como que no participa, la señora del asiento de atrás me pide que la ayude a bajar, ya estoy cerquita, le tiendo mi codo, lo agarra y lo introduce bruscamente en el auto, junto con todo mi cuerpo.
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Estoy en un auto andando con viejitos, segundos atrás mi mente había descubierto un indicio de sospecho cuando la señora me pedía que la baje estando todos los otros viejitos todavía arriba y sin apuro por bajar, pero al mismo tiempo mi cuerpo hacía otra cosa, no coordiné. No entiendo si esto es un robo o qué, estoy desorientada, los miro para cerciorarme de que son viejitos y sí, lo siguen siendo. La vieja de adelante me dice “no pasa nada, no pasa nada” y el ambiente sigue como acogedor entre ellos, se ríen, no entiendo nada. No sé donde carajo está mi celular, ensima no tengo crédito, tengo miedo de hacer algo como intentar romper el vidrio y tirarme por la ventana, no sé si los viejitos tienen armas y además no creo que me anime a hacerlo. Me sale ponerme a llorar, asumo que es algo como un robo o un secuestro, pero yo sé que no soy secuestrable y trato de hacérselos notar “por favor, que pása”, “se confundieron se confundieron”, gimo. Pero ellos se miran cómplices y no explican nada “tranquila querida”, dice la vieja de al lado.Seguimos muchas cuadras por la avenida, después agarramos callecitas de barrio, no sé donde mierda estoy.
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Bien!
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